La queja del vecino del cuarto izquierda se transforma en propuesta del programa.
El Buzón Ciudadano recoge incidencias, quejas y propuestas que vecinos comparten en puerta a puerta, redes, formularios web o en cualquier acto. Las agrupa por tema y barrio, las valida y las puede convertir en propuesta del programa. La candidatura escucha y demuestra que escuchó.
Una candidatura que se pasa la campaña explicando lo que va a hacer pierde una de las palancas más potentes que existe: la capacidad de demostrar que escucha. Cuando el vecino menciona la farola rota y dos semanas después ve esa farola en una propuesta del programa con su barrio nombrado, la conexión es distinta. Pero eso solo pasa si las quejas se recogen, agrupan y devuelven.
Veinte vecinos del mismo barrio mencionan ruido nocturno. El módulo agrupa las menciones, las muestra como un solo problema y propone llevarlo al programa.
Una persona del comité valida cada incidencia antes de hacerla pública o moverla a propuesta. Filtro contra ruido, contra trolls y contra peticiones imposibles.
Tres categorías que se gestionan distinto:
Si quieres dar visibilidad pública del buzón, puedes. El vecino que envió una queja ve si se atendió, si pasó a estudio o si está en el programa. Sin volverlo un sistema de incidencias municipales, el ejercicio simbólico es enorme: "esta candidatura no se olvida".
Cada incidencia con su estado: nueva, agrupada, en estudio, llevada a programa, archivada. El responsable lo gestiona, el comité lo audita. El vecino ve lo que aporta valor sin entrar en cocina interna.
Si la candidatura ya gobierna y se presenta a la reelección, el buzón se nutre también de incidencias de la legislatura: qué se prometió, qué se cumplió, qué quedó pendiente. Un programa de continuidad real, no de promesas nuevas que tapan las viejas.
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